CENTRO DERMATOLOGICO - Federico Lleras Acosta

Instituto nacional de dermatología


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Programa Nacional en Pro de la Caricia

jueves, 19 de febrero de 2015 - 15:46:43

Siendo conscientes de la magnitud del principal problema de salud pública que aqueja a nuestro país: “La violencia”, y asumiendo nuestra responsabilidad, y con el deseo y la voluntad de comprometernos como comunidad en la búsqueda de salidas que ayuden a modificar esa realidad, visualizamos como una prioridad diseñar y estructurar un programa educativo nacional, que permitiera a través de la piel, órgano esencial en la construcción de nuestro mundo relacional, hacer una mirada a nuestras creencias y a nuestra capacidad de amarnos y amar a los demás.


Y fue en ese conversar productivo que iniciamos en el año 1997 con Jairo Aníbal Niño, navegante y aviador curtido en las profundidades de la condición humana, que nos surge la idea de diseñar estrategias pedagógicas que inviten y propicien las caricias como fuente de energía poderosa de la acción común y la cooperación.


La caricia contacto físico, toque, cariño, estímulos, palabras, miradas, gestos, silencios, aceptación se constituye en la unidad del reconocimiento humano. Además de significar algo agradable, afectuoso y de propiciar una sensación de protección y seguridad, el estimulo táctil suministra material para que el individuo cree una identidad.


Las caricias son tan importantes para la salud como los alimentos, se ha comprobado que el ser humano no sobrevive a la indiferencia.


La calidad de las caricias que el niño recibe, le da una idea primitiva de cómo obrar para ser reconocido o aceptado. La psicología dinámica sugiere que en etapas posteriores a la infancia, sólo sabemos hacer lo que se hizo con nosotros, solo sabemos tratarnos bien y logramos tratar bien a los demás si fuimos bien tratados, por el contrario, si fuimos maltratados sólo sabremos maltratar.


Es importante comprender la profundidad del encuentro humano. Es necesario pensar en la idea de caricias adecuadas, o sea, no sencillamente una caricia que invite a la persona a sentirse bien por un momento, sino una caricia que le dé a esa persona medios para desarrollarse. Las caricias adecuadas son las que trascienden el bienestar del momento y nos conducen a una vida plena.


En la búsqueda de relaciones satisfactorias y armónicas es indispensable partir del desarrollo de nuestra autonomía, es decir, saber dirigir nuestra propia vida y poder auto-realizarnos; igualmente debemos saber disfrutar, que es aquella sensación de estar aprovechando cada momento de la vida; también debemos saber construir intimidad, es decir, desarrollar la capacidad de compartir con los demás las emociones autenticas, y finalmente tener perseverancia para lograr los objetivos que nos propongamos en la vida.


Por todas estas razones el eje central del programa institucional En pro de la caricia a través de su magazín televisivo “Escrito en la piel” es la invitación al auto reconocimiento, al reconocimiento del otro como un legitimo otro, a desaprender para reaprender a tratarnos bien, a acariciarnos, o de lo contrario nos continuaremos destruyendo.

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