CENTRO DERMATOLOGICO - Federico Lleras Acosta

Hospital Universitario Centro Dermatologico FLLA


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Detectives de laboratorio

miércoles, 02 de octubre de 2013 - 18:38:05

Tomado de El Espectador.

La vida de la dermatóloga Sandra Muvdi transcurre en un laboratorio del suroriente de Bogotá. En medio de tubos de ensayo, muestras y microscopios estudia desde hace años la lepra y la leishmaniasis, dos enfermedades olvidadas que aparentemente están controladas, pero que de acuerdo con las investigaciones de grupos nacionales y extranjeros, especializados en enfermedades tropicales, se han convertido en un serio problema de salud pública en Colombia y el mundo.

Precisamente hace un par de días en Paipa, delegados de la Organización Panamericana de la Salud, funcionarios del Ministerio de la Protección Social, Muvdi y algunos de sus colegas se reunieron para discutir nuevas y efectivas estrategias que permitan combatir estos dos males, al igual que fortalecer los sistemas de detección de nuevos casos y mejorar la capacitación del personal de salud para que se realice un diagnóstico oportuno.


Muvdi decidió dedicarse a investigar estas dos enfermedades tropicales, debido a que cada vez eran más frecuentes en el Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta en Bogotá. Con el tiempo terminó dirigiendo un grupo de investigación en esta institución que ha publicado varios estudios sobre la frecuencia de recaídas en los pacientes que recibieron tratamiento, la resistencia del bacilo que produce la lepra a los medicamentos y el desarrollo de métodos de diagnóstico más precisos para detectar la leishmaniasis.


Según Muvdi, la lepra se ha extendido por los diferentes departamentos del país, infectando cada año a más de 600 personas. Lo mismo ha sucedido con los casos de leishmaniasis, explica, que se han incrementado especialmente durante los meses de vacaciones, en los que hay una mayor afluencia de gente a las zonas cálidas, en donde vive el insecto que la causa.


El problema, advierte, es que este último mal se ha asociado con una grave enfermedad de la piel que afecta a los soldados y a los secuestrados, quienes están sobreexpuestos al permanecer tanto tiempo en la selva. “Sin embargo, la realidad es distinta y aunque ellos sí son los mayores perjudicados, se han registrado casos de infectados en municipios como Villeta”.


Y advierte que las principales causas por las que esta enfermedad se está presentando en lugares del país en donde en los años 90 no se habían registrado casos son el calentamiento global y la tala de los bosques. Dos fenómenos provocados por la acción del hombre que le han permitido al insecto transmisor de la leishmaniasis tener un mayor campo de acción.


¿Qué se puede hacer para detener su propagación? Muvdi y su equipo de trabajo, todas mujeres, coinciden en la importancia de un diagnóstico temprano, tanto la lepra como la leishmaniasis son prevenibles, y en recomendar a la gente acudir al médico si percibe una anormalidad en su piel.


“Es evidente que debemos trabajar más”, concluye la experta, “porque a pesar de la lucha que ha emprendido la Organización Mundial de la Salud para combatir la propagación de la lepra, por ejemplo, la incidencia de la enfermedad, es decir, los casos nuevos que se registran, sigue siendo prácticamente la misma”.


Y sentencia que no se trata de desatar el pánico, sino de emprender una batalla con dos males que se pueden evitar.


Mariana Suárez Rueda EL ESPECTADOR

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